Aquí dentro, tras el escaparate, pasa todo lo que afuera no se ve.
Aquí las olas van y vienen, y se rompen. Desde aquí se puede ver la aurora de Nueva York. Aquí está todo lo más bonito unido por un hilo, que lo mantiene en perfecto equilibrio. Brota el amor a caudales y se plantan semillas de ilusión cada día.
Los cristales están entintados. Aquí dentro, no hay nada. Y sin embargo, pasa de todo, aquí dentro.
Para quienes entintan los cristales, o caminan con los ojos vendados, o se les llena la cabeza de rabia sin sentido, aquí dentro todo es inerte.
Solo hay que atreverse a mirar por las grietas que surgen de la inmensa fuerza de
todo lo que pasa Aquí dentro.
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